
Recorridos por NL. Hay restaurantes que resisten el paso del tiempo. No es nostalgia, es sazón: así resiste Sabinas Hidalgo. Aquí 3 recomendaciones históricas
De Los Jacales a La Fogata, la historia de un destino que vive entre turismo, cambio y cocina auténtica.
Redacción Cecilia Vázquez
Transporte Luis Silva
Tres restaurantes fundados a principios de los años 80 son protagonistas y testigos de los cambios en este municipio. Con la construcción de la autopista vino la amenaza de perder comensales que ya no tenían que atravesar Sabinas en su paso al norte, pero el pueblo se hizo ciudad y los mismos habitantes ahora son clientes fieles. Reciben además turistas del Estado y otras regiones, atraídos por los grandes parques acuáticos del área y, finalmente, están quienes trabajan en Estados Unidos y vuelven a casa cada fin de semana.
La camioneta se abre paso entre los árboles y por debajo de las llantas, el camino se llena de piedras de río. La turbina aparece en el fondo, rodeada de un apacible lago, con todo y patitos y lanchas en la orilla. El ruido del agua contrasta con el silencio que hace la falta de gente. Es entre semana y antes del mediodía, el parque de Sabinas Hidalgo, el Ojo de Agua, en otros momentos lleno de visitantes, hoy sólo cuenta con dos trabajadores sentados bajo uno de los enormes árboles. Nos acercamos a los hombres y les pregunto a dónde nos recomiendan ir a comer.
Ya habíamos almorzado en Los Jacales, pero quería saber de otros. Uno de ellos me dice que ahora la gente busca mucho los mariscos, que incluso en el parque había uno de este tipo de comida, pero lo movieron. En efecto, queda ahí un espacio ahora abandonado. Sobre El Ancira, un establecimiento frente a Los Jacales, dicen que ya “pasó”, pero que sigue yendo gente “de antes”.
Regresamos al centro de la ciudad. Ahí han abierto restaurantes de lo que se anuncia como comida china y sushi, pero también cadenas como pollo Church’s, de carne seca y varios servicars, sobre todo, camino a los parques: La Turbina, el Ojo de Agua y el Charco del Lobo.
La Carretera Nacional pasa justo por en medio de Sabinas y es algo como su arteria principal. Antes de la construcción de la autopista era un paso obligado del tráfico en el estado, por lo que a los lados se construyeron diferentes negocios y tiendas de todo tipo. Era el centro de la ciudad y la fuente de ingresos del turismo. Hoy lo sigue siendo, aunque en menor medida, debido a que ya no es el único camino ni necesariamente el más práctico.
Sobre la carretera se encuentra Los Jacales, uno de los restaurantes mejor conocidos en la región. Tiene un techo de palapa y el gran espacio se divide en dos con un biombo al lado de la caja. Un mesero, adulto mayor pero ágil y amable, nos recibió con la carta. Esta incluye el almuerzo especial, de huevo, frijoles, ensalada y arrachera por $85 pesos; huevos al gusto por $65 y tacos mañaneros de machacado, barbacoa, chicharrón, cochinita pibil y picadillo. Para la comida tienen la orden de cabrito que va de los $120 a los $320 pesos, según las piezas; cortes de carne, parrilladas, tampiqueña y antojitos mexicanos.

Pedimos chilaquiles, que son algo picosos, machacado y huevos con chorizo. Llegan totopos y dos salsas, tortillas de harina recién hechas, jugo natural de naranja y café de refil. En otras mesas hay comensales hablando en inglés en lo que parecen juntas de negocio casuales, pero también gente sola terminando el desayuno.
Enrique González, originario de Sabinas, platicó que abrió el restaurante “por necesidad” hace 35 años. “Con el turismo, antes de la autopista, había mucho negocio, pero se nos fue la gente”, comentó. Ahora, “vienen más los locales. Aunque están abriendo negocios y vienen de farmacias, ferreterías y comen aquí. Hay turismo otra vez”. Mencionó que han estado llegando trabajadores que van a extraer gas natural de Texas a Monterrey, además de otras constructoras que están creando empleos en la zona.
Según González, la gente visita también por los parques del municipio y quienes trabajan en Laredo o San Antonio vienen en fin de semana. Por otro lado, dijo que los platillos son recetas familiares y que su hijo ayuda en el negocio. “La comida es lo fuerte, hay comida corrida, caldo de res, guisados de pollo, res y puerco. Queremos dar atención personalizada y hacemos lo mejor posible”, afirmó el hombre.
A unas cuadras de Los Jacales está La Fogata, otro lugar tradicional de Sabinas, igualmente sobre la Carretera Nacional. Nos recibió Sonia Villarreal, quien platicó que este es un negocio familiar, abierto desde 1981. “Aquí era una estación de autobuses, un hotel y este era el restaurante que daba servicio”, comentó, “como la carretera en ese entonces era completamente la unión de Monterrey hacia Laredo porque no estaba la autopista, era mucho el tráfico que había, prácticamente tenías que pasar por aquí por el pueblo”.
Según Villarreal, la autopista tiene aproximadamente 20 años de haber sido construida, pero igual que con Los Jacales, las ventas continúan aquí porque la ciudad también ha seguido en crecimiento. El restaurante es de comida mexicana, machacado y huevos al gusto, aunque, como dice Sonia, “la tradición, el pegue, son las tortillas de harina recién hechas. Aquí las amasan al instante, las palotean. Son de tamaño grande”.
Tienen buffet desde el mediodía, que incluye caldo de res, chile relleno de picadillo y queso asadero, arroz, frijoles, cortadillo, y platillos ocasionales como pollo al horno, mole, asado de puerco o milanesa. Cuesta 95 pesos por persona e incluye postre: hojarascas, arroz con leche y empanadas. “Todo se hace aquí”, aseguró la dueña. Además “siempre está prendida la parrilla para carnita asada. Pueden ser de sirloin, arrachera, fajita de pollo”, informó, “incluye guacamole, frijoles a la charra, empalmes, salchicha asada, se venden mucho. Tenemos servicio a domicilio y estamos abiertos hasta las 11:00 de la noche, los 365 días del año, nunca cerramos”. Los domingos hay cabrito en salsa y en Semana Santa hay buffet de cuaresma con la típica capirotada.

Antes de despedirnos, Villarreal nos recomendó también visitar Los Sillares, el Café Sabinas, el Camarón Tubero (de los mismos dueños en la ciudad del Pollo Loco) y el Lety’s. Éste último está cerca de la plaza municipal, en un área completamente diferente a la carretera. Acá es más tranquilo y residencial, de hecho el restaurante puede pasar casi desapercibido entre la colonia, además que tiene una fachada hogareña.
En la tarde, alrededor de las 17:00 horas, sólo había una mesa ocupada por dos señoras tomando el café. Después llegó un cliente de siempre, que saludó a la dueña. El lugar contrasta con el ajetreo de la zona comercial del municipio, es de luces más tenues y ambiente relajado. Aquí optamos por un café americano y un sencillo pay de queso. Platicamos con la propietaria, Eva Rodríguez de Treviño, quien recordó haber fundado Lety’s en 1980.
“Empezamos por un local chiquito probando a ver cómo nos iba”, comenzó, “veníamos de Estados Unidos, traíamos nuestro capital de allá, no quería invertirlo al cien por ciento porque si me iba mal, ¿con qué me iba a regresar? . Pero afortunadamente y gracias a Dios nos ha ido muy bien. Tenemos alrededor de 36 años y aquí estamos”, dijo.
Ahora cuenta con su personal pero al principio, según Rodríguez, ella misma cocinaba, su esposo ayudaba, sus hijos surtían las sodas y su hija, entonces de 11 años, cobraba. Dos personas más trabajaban ahí pero ya han contratado a más gente, debido a que también el local ha crecido. A pesar de que muchas personas le insistieron moverse a la carretera, ella se quedó ahí, segura de que si la comida era buena la gente iría a donde fuera.
“Empecé preparando la especialidad, los burritos”, continuó la dueña, “esta receta viene de California, aunque es de Chihuahua al parecer. Mi hermana tiene once locales en California. Me fui allá porque no era mi ramo. Durante un mes me pegué con los cocineros de los negocios. Empezamos con los burritos, las enchiladas, los tacos y posteriormente fuimos extendiendo el menú porque la gente pedía hamburguesas, machacado, milanesa, así fue creciendo”.
El famoso burrito tradicional lleva arroz, carne en salsa roja o verde y frijoles en una gran tortilla de harina y es bañado en salsa con queso fundido, aunque puede pedirse uno sencillo. Según Rodríguez personas de otras partes del estado vienen hasta Lety’s por este platillo, incluso comensales que van a San Antonio, Houston y hasta Canadá. Otro plato estelar son los nachos de harina, que ella llama chips con queso.
El restaurante, que abre de martes a domingo, lleva el nombre de la hija de Rodríguez. La mujer es originaria de Durango pero se fue con su papá a vivir a California desde pequeña. Allá conoció a su esposo y luego regresó a México, pero a Sabinas, para poner este negocio. Sin embargo, a pesar de que reside en una ciudad pequeña donde todos se conocen, asegura estar “súper agradecida con la gente de Sabinas”, pues a pesar de no ser de la región, “encontré una familia y he visto generaciones y generaciones pasar por aquí”.










































































































































































































































































































































